Cuando las hadas se revelan

Cuando las hadas se revelan

viernes, 15 de abril de 2016

¿Hadas que llevan botas?

A continuación recojo una noticia sucedida en 1976 que fue publicada hace pocos años en un blog especializado en estos temas.

Hay un montón de cosas extrañas que siguen sin respuesta. Al igual que lo que ocurrió en Carolina del Norte en 1976, Bonnie de ocho años de edad fue recogido por su madre al terminar la escuela y se fue a jugar entre los tallos de maíz secos que estaban situados al lado de su casa, mientras ella cosechaba los guisantes de su jardín a las 5 de la tarde, entró Bonnie corriendo con entusiasmo diciéndole que fuera a echar un vistazo, ya que acababa de ver un pequeño hombre el cual "no es mucho más grande que una botella de Coca-Cola".

Ella se encontraba ocupada con lo cual le dijo que en cuanto tuviera un tiempo libre iría a ver, Bonnie se marchó, al tiempo después regreso diciendo que había encontrado las huellas de este hombrecillo, la familia comenzó a reírse de él y la única forma que su madre encontró de calmarlo fue prometiéndole que ella misma iría a buscar al hombrecillo.

Al día siguiente ella fue como lo prometió y encontró efectivamente unas huellas minúsculas. Este acontecimiento fue recogido por el periódico local “The Daily Record”, las huellas se habían convertido en una curiosidad local. Al llegar al campo de maíz, se podía ver a media docena de personas que buscaban a los hombrecillos. Lograron los curiosos encontrar 14 huellas, de unas medidas de unos 5,7 cm por 2,5 cm , que es una proporción similar a los zapatos humanos y es el equivalente de una persona de 38 centímetros de alto.

Eran definitivamente huellas de botas, con marcas de tacos definidos (ver foto abajo).

Fotos de las huellas, tomadas por Fred Bost
En la misma ciudad dos semanas más tarde Shirley Ann McCrimmon, llegaba a su domicilio poco antes del amanecer después de una fiesta la cual duró toda la noche.

Metiendo la mano en la puerta, encendió el interruptor de la luz y justo en ese momento, oyó algo así como a un animal que se movía fuera de casa, ella miró y vio a un pequeño hombre el cual estaba mirándola. Llevaba una prenda muy fina, o bien estaba desnudo, con una piel de color marrón claro.

En cualquier caso, no tenía sombrero, pero llevaba botas. Ella comenzó a gritar muy fuertemente y en ese instante el hombrecillo huyo rápidamente de ahí. Shirley luego corrió a la casa de al lado y despertó a su madre, la cual la acusó de estar borracha. Por lo tanto, se fue a la casa de la señora Corinne Smith, los consejos de la señora Smith era que no dijera nada a la policía, o de lo contrario sería llevada al "manicomio". Sin embargo, Shirley estaba demasiado alterada y decidió ir a la casa de su tía por la carretera, llamó a la policía.

Cuando el oficial George Robinson llegó, ella le mostró una pequeña huella, en el momento en que Fred Brost (periodista local) llegó, el policía se había ido y la huella había sido borrada.

De todos modos, el Oficial Robinson más tarde regresó y le dijo que sin duda había visto una huella. Además, Brest fue capaz de descubrir otra la cual era una impresión no tan clara como las anteriores y sin tacos, pero tenía el mismo tamaño.

Con los informes de este tipo, por lo general hay una explicación que es obvia y sencilla ¡sé realista! ¿Cómo se puede tomar en serio un cuento tan salvaje de un niño pequeño? Sin embargo, al realizar un examen más minucioso, una explicación tan ordenada comienza a desmoronarse. Es cierto que los niños pequeños pueden compensar algunas historias imaginativas. Pero lo que no pueden hacer es mantener una falsa alarma. Al ser cuestionado por sus padres, un periodista y finalmente por un entrevistador de televisión, el ya tendría que haberse derrumbado. Además, sus reacciones iniciales, sus repetidas lágrimas cuando nadie creía en su historia es una prueba más de que era sincero.

En cuanto a la señorita McCrimmon, si ella había estado de fiesta toda la noche, entonces muy probablemente se encontraba muy ebria. Sin embargo, ella tendría que haber estado muy, muy borracha como para tener alucinaciones. No hay manera en la cual una vecina, una tía, un policía y un periodista no hubieran podido percatarse de ello.

Cabe destacar que ninguno de los testigos que forman parte de esta historia utilizó jamás la palabra hada para referirse a ese ser al cual presenciaron.

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