Cuando las hadas se revelan

Cuando las hadas se revelan

martes, 16 de febrero de 2016

Intento de secuestro por parte de gnomos

A continuación, publico gracias a la traducción de una colaboradora del blog, lo que ya se ha denominado como uno de los mejores encuentros en términos contemporáneos con la gente pequeña. El relato apareció en medios australianos y fue incluido en el último boletín de la Fairy Investigation Socety de Enero. La mujer no quiso que su identidad fuera revelada y se dirigió a un investigador australiano con este mensaje:

Hola Malcolm:

      Me encontré con su blog a través de otro y he pasado la última hora o algo así leyendo sus artículos. He guardado su sitio en favoritos y volveré para seguir leyendo si el tiempo me lo permite.
La razón por la que estoy escribiéndole es porque una o dos veces, usted ha mencionado a los que creen en las hadas, gnomos, etc. y la impresión que tuve fue: “Vaya como son de ilusas algunas personas”, estuve pensando así la mayor parte de mi vida, me convertí en una de esas personas que usted ha mencionado muy escéptica en la creencia en estos seres, sin embargo cambié posteriormente de opinión, tal vez mi experiencia podría persuadir a considerar avistamientos sobre “La gente pequeña” como eventos potencialmente válidos, al igual que los (aunque suelen ser aún más poco frecuentes) avistamientos de homínidos.

 Ahora estoy en mis 60 años de edad. La experiencia que voy a relatar tuvo lugar en el sur de la Costa de Oro, Queensland en 1984. Nuestra casa tenía menos de diez años de antigüedad al igual que todas las otras viviendas de la zona. Cuando este acontecimiento se llevó a cabo me divorcié y vivía en la casa con mis dos hijos pequeños. No soy ni una consumidora de alcohol ni de drogas, nunca han sido parte de mi vida. No tenía ningún interés en las hadas, duendes, gnomos, elfos o seres similares, ni había estado leyendo acerca de ellos o veía nada sobre ellos en la televisión, etc. Si alguien me hubiera preguntado si creía en "la gente pequeña" sin vacilar habría contestado “no”.

 En 1984 asistí a un seminario en Nueva Zelanda, junto con varias docenas de otros australianos. Recientemente desarrollé un miedo a los viajes en avión, aunque anteriormente yo solía disfrutarlos. Un farmacéutico local, a quien yo conocía, me había dado tres o cuatro tabletas para tomar una hora antes de la salida para tranquilizar mis nervios. Tomé uno antes de nuestra salida de Nueva Zelanda. En consecuencia, me dormí de NZ a Sydney donde hicimos transbordo de avión. Dormí de Sydney a Brisbane y dormí a través de la unidad de Brisbane a la Costa de Oro. El conductor quien es un colega mío, llevó mi maleta a mi casa. Mis hijos estaban bajo el cuidado de un vecino. Yo iba a ir recogerlos a la mañana siguiente. (Ella desea destacar que no se encontraba en lo absoluto cansada cuando ocurrió el evento. Ella piensa que fue alrededor de las 20:30.)

Fue muy raro tener una noche para mí. Me sentía muy bien descansada y relajada, me quedé con ganas de pasar unas cuantas horas leyendo o viendo la televisión. En primer lugar, hice una taza de té. La televisión estaba encendida. La puerta principal estaba abierta, mientras yo bebía el té llevaba unas prendas de ropa a mi dormitorio y las colgué en el armario. Me di cuenta de que la luz en la habitación estaba inusualmente brillante. Algo era extraño en la atmósfera. No tuve tiempo para analizar la situación, me invadió el cansancio y solo deseaba acostarme en la cama y dormir. Me recosté boca arriba y me preocupaba que mis zapatos pudieran ensuciar la colcha. Miré hacia abajo para asegurarme de que sólo los tacones de mis zapatos estaban sobre la colcha. Y eso fue todo, debí de perder el conocimiento. Algún tiempo después pude escuchar el sonido de varias voces, parecían sostener una conversación se decían el uno al otro “date prisa, date prisa”. Me las arreglé para levantar la cabeza y miré hacia abajo, había varias personas pequeñas. Ellas estaban tratando de sacarme de la cama tirando de mis pies, intentaban arrastrarme hacia dentro del armario, me colgué de la ropa y de ambas puertas del armario para evitar seguir siendo arrastrada. Toda esta experiencia quedó grabada en mi memoria como si de una cámara de vídeo se tratase y recuerdo perfectamente todo lo que vi y escuché. Intenté después de esta experiencia poder descansar nuevamente, me dije que tenía un montón de tiempo para seguir durmiendo porque ya todo estaba bien, en cualquier caso, debí de haber perdido el conocimiento nuevo.

Lo siguiente que recuerdo es haber “despertado” encontrando a varias personas que se reunieron a mi alrededor, no hablaron hasta donde yo recuerdo, me encontraba acostada con la cabeza a los pies de la cama, así que mis pies debían de haber estado a la cabecera de la cama. Tengo mi memoria muy clara de cómo aparecieron las personas, había hombres y mujeres. No puedo recordar cuántas, pero por lo menos seis, posiblemente más. Uno era un hombre, era más grande que los demás y parecía ser su líder. Él estaba más cerca de mí. Al principio se me quedó mirando fijamente a los ojos, algo sucedió en ese momento, pero no lo puedo recordar.

 Las criaturas lucían como los gnomos típicos de libros de cuentos. Estaban demasiado abrigados, su ropa era más acorde para un clima mucho más frío. Lo recuerdo todo con mucho detalle, tenían la piel blanca y maltratada como si trabajaran mucho al aire libre. Tenían fuertes huesos faciales, pómulos anchos, mandíbulas anchas, barbilla y nariz prominente. Sus ojos y bocas eran alargados horizontalmente, sus cuerpos eran muy robustos, con los pechos profundos, cinturas anchas y hombros fuertes. No podía ver la mitad inferior demasiado bien. Más tarde me percaté que los hombres no tenían barba o vello facial, y las mujeres llevaban bufandas envueltas bajo sus barbillas.

Luego perdí la conciencia nuevamente. Al despertar yo me encontraba en la misma posición con la cabeza a los pies de la cama y cerca del armario, ellos aún se encontraban dentro de la habitación observándome, yo les devolví la mirada, en ningún momento sentí temor, me percaté que los más jóvenes entre ellos se encontraban nerviosos las mujeres en cambio parecían disfrutar de la situación. Nuevamente intentaron trasladarme hacia el armario mientras susurraban entre ellos “prisa, prisa”, cuando vi que estaban a punto de sacar mis piernas completamente de la cama pude sentir como la adrenalina se apoderaba de mí, grité y les di una patada, salté de la cama y me quedé en el centro de la habitación, yo no sentía miedo, estaba enfadada con ellos.

Los observé y murmuraban entre sí parecían resignados, se dirigieron hacia el armario y me quede observándolos por unos cuantos segundos, luego me acerque hacia la puerta y salí corriendo de la habitación, en ese momento sentí miedo y terror como nunca antes lo había sentido en toda mi vida, cuando estos seres se marcharon perdí la tranquilidad, de alguna manera ellos me tranquilizaron cuando todo sucedió.

Llamé a un colega y me aconsejó dormir fuera esa noche, me sentía desesperada deseaba poder estar con alguien. No mucho tiempo después mi colega vino por mí y me llevó a su casa sin embargo no conversó conmigo, no me importaba yo estaba contenta de poder estar con alguien y lejos de casa. Cuando llegamos me metí en la cama pero no lograba entrar en calor, estaba completamente congelada, él puso muchas mantas sobre mi pero nada (ahora me di cuenta de que me encontraba en estado shock).No permití que apagara las luces de la habitación, luego me quede dormida, al despertar él me dijo que no deseaba hablar de nada sobre lo sucedido anoche y no tocamos más ese tema pese al hecho de que nos casamos el año siguiente, solo le pregunte cuánto tiempo había transcurrido entre el momento en que me dejó (después de nuestro regreso de Nueva Zelanda) y de recibir mi llamada telefónica para pedirle que viniera a buscarme. Me pareció que toda la experiencia con la gente pequeña había sido más que tal vez quince minutos o posiblemente menos.

Aproximadamente en el año 2004 intente presentar un testimonio de mi experiencia. En estos últimos 20 años intenté buscar evidencia de alguien que hubiera tenido alguna experiencia similar, por aquel entonces no había internet por supuesto, solo encontré una mención en un libro de Jenny Randles, quien dijo que el 7% de los “aliens” habrían sido descritos como gnomos. Fue un alivio descubrir que no estaba sola en mi experiencia, aunque yo no creo que las criaturas que había fueran alienígenas o extraterrestres. Cuando tomé la decisión en 2004 para dejar constancia de mi experiencia en alguna parte, yo no sabía a dónde dirigirme. Finalmente, elegí a una organización que era un grupo de investigación OVNI en Queensland.

El grupo de investigación me dijo que no tenían testimonios de otras personas que hubieran tenido experiencias con seres tipo “gnomo” sin embargo compartirían mi testimonio en el próximo número de su revista. Yo estuve de acuerdo solo pedí que mi identidad no fuese revelada. Ellos me aseguraron de que no lo harían y dijeron que en aproximadamente en un mes mi testimonio saldría en la revista.

Algunas semanas después el grupo de investigación se puso en contacto conmigo, me dijeron que se encontraban sorprendidos por los últimos acontecimientos sucedidos ya que una mujer de Melbourne los había contactado asegurando que en su casa había criaturas tipo “gnomo” y que deseaba que alguien le ayudara a deshacerse de ellos, pero ella aún no había leído la revista ya que el ejemplar se demora varias semanas en llegar hasta el lugar donde ella vive.

Eso los sorprendió mucho ya que cómo era posible que dos mujeres que no habían tenido contacto la una con la otra estuvieran experimentando fenómenos similares y que decidieran acudir al mismo centro de investigación en busca de ayuda.

Le pregunté al grupo si podrían ayudarme a contactar con ella, pero dijeron que no sería posible ya que ella al igual que yo había solicitado que su identidad no fuese revelada por miedo a la exposición mediática y a ser ridiculizada públicamente. Años más tarde mi experiencia fue publicada en foros de internet en donde se originaron diversos debates y conocí al grupo ELFEN aseguraron ser una organización con experiencia en el estudio de gnomos, duendes, hadas etc. así que decidí acercarme a ellos y recibí una respuesta por parte de un hombre que se hacía llamar “Profesor B” me comentó que recientemente estuvo en la Patagonia investigando experiencias con “gnomos” ahí, me explicó la diferencia entre los “gnomos” y otro tipo de entidades como los fantasmas la diferencia entre ellos es que los fantasmas sienten apego hacia un lugar determinado y los gnomos hacia alguien determinado. Me comentó que mi experiencia debía de considerarla un privilegio. Más tarde, me enteré sobre el síndrome de Charles Bonnet quienes lo padecen aseguran haber tenido experiencias con gnomos, hadas, duendes y elfos.

Leí sobre el hospital universitario en Manchester, en el Reino Unido, el cual investigó este síndrome. Los médicos aseguraban que estas personas estaban aparentemente sanas que no padecían trastornos mentales “aparentemente” ni demencia senil, muchos de ellos tuvieron en su juventud profesiones de gran responsabilidad como maestros, médicos, enfermeras, policías y abogados, etc. Muchos de ellos habían asegurado ver duendes, gnomos y hadas. También se encontraban personas jóvenes entre ellos y todos compartían un mismo patrón médico el repentino deterioro de su vista.

Se dice que vemos solamente 0,2% de todo aquello que realmente existe a nuestro alrededor. También se sabe que los perros y gatos son más conscientes de lo que sucede en nuestro entorno a diferencia de nosotros. Estoy contenta de haber leído acerca de la investigación sobre el síndrome de Charles Bonnet realizado por el hospital universitario de Manchester, porque cuando me dispuse a buscar en línea, no lo pude encontrar. Soy consciente de lo ridícula que mi experiencia sonará para usted. Mi hija años después me reveló que también había tenido experiencias en casa con los gnomos. Le pregunté que por qué no me había dicho nada en todos estos años y ella me respondió que pensaba que jamás le creería. Me duele admitirlo, pero ella estaba en lo cierto.

De todos modos, esto es todo, lamento haberme extendido tanto. Me disculpo. Es muy posible que yo o mi hija pudiésemos recordar más sometiéndonos a una terapia de hipnosis, pero para ser franca yo ya no deseo indagar más en todo esto. No creo que estas entidades fuesen benévolas, sus voces y expresiones no eran amables, además considero su forma de acercarse a mí una invasión y un ataque. Antes de terminar leí un testimonio que me impacto. Le sucedió a una persona de América del Sur. Dos mujeres caminaban por un sendero cubierto por arbustos, una de las mujeres vio una entidad tipo “gnomo” y sufrió un shock y tuvo que ser llevada a un hospital en ambulancia. El proyecto ELFEN asegura que este tipo de experiencias se han registrado en todo el mundo incluso en Hawaii. Yo al ser del Reino Unido pensaba que estas entidades eran una reminiscencia de nuestra raza, pero me equivoqué, por lo que leí incluso los Nativos Americanos eran conscientes de su existencia, les advertían a sus hijos que no se involucraran con estos seres por temor a que les arruinaran sus cosechas y también les dejaban regalos para confraternizar con ellos. A pesar de que muchos me consideran “privilegiada” por la experiencia que viví yo no lo siento así. Solo deseo que nada de esto hubiera sucedido. Así que esta es la historia. Claramente no tiene nada que ver con el síndrome de Charles Bonnet.

El director del blog concluye con estas palabras:

A medida que continuaba la lectura, se hizo más y más difícil de atribuir esta experiencia a una pesadilla, o alguna otra alteración del sueño. Me pregunto si los residentes posteriores de la casa experimentaron alguna clase de experiencia como ella. También me pregunto cuántas otras historias extrañas están ahí afuera y que las personas no están dispuestas a compartir por miedo al ridículo.


Ver el original aquí

Para más información sobre el interesantísimo ELFEN Project ver aquí una antigua entrada del blog dedicada a él.


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